EL TOUBAB, 30 años de carrera

VERSIÓN DE “CANTARES” (J.M. Serrat)

EDICIÓN DEL DOCUMENTAL “CONFIESAN QUE HE VIVIDO

Para celebrar sus tres décadas en el mundo de la música, El Toubab acomete, por méritos propios, coherencia y necesidad, la inmortal y machadiana “Cantares” de Joan Manuel Serrat, la canción-poema que mejor metaforiza la vida como esa sucesión de hechos donde cada cual se define en función del camino que al andar va eligiendo. El Toubab, desde hace ya mucho tiempo, escogió los sueños, la libertad y la música como modus vivendi. Él, su guitarra y sus canciones han atravesado fronteras como si estas no existiesen; ha mezclado su piel, su sudor y su sonido con otras pieles, otros sudores y otros sonidos, demostrando que por todos

corre la misma sangre y late el ritmo compartido de los trovadores del sentir popular. “No creo que haya mejor canción que “Cantares” para definir los 30 años vividos con intensidad haciendo camino con el rock a cuestas. Peleando en el ring de la vida. En cada verso de Machado me siento identificado. No me veo capacitado para escribir ni componer mejor canción que esta para celebrar la especial efeméride. Es un canto a la efímera vida y con ella pretendo digerir la mía”, confiesa el entrañablemente visceral reusense. 

El “Cantares” de El Toubab tiene mucho de sí mismo, de su concepto vitalista y esperanzador, con un arranque melódico que desemboca en un arrebatador rock eléctrico. Una interpretación con diferentes lecturas: internacionalista, tal y como avala la participación de los mexicanos Abner Martínez y Andrés García “Diack” de Los Revueltas al saxofón y el trombón, del argentino Conde Kung  de La Beriso al teclado, y de Jesús Rovira de los catalanes Lax’n’Busto al bajo; una relectura con necesaria pincelada feminista, donde la cantautora-rock alicantina Tamara Martínez, a.k.a. Adormidera, recita  los imperecederos versos centrales de la canción; una revisión en clave de rock de raigambre estatal, que cuenta con  Alén Ayerdi  de Marea a la batería, Rubén Garzón de Efecto Vacío a la guitarra y Dani Baraldés de Rulo y La Contrabanda a la guitarra y la pedal Steel. 

En el serratiano “Cantares” de la mano de El Toubab nos encontramos al artista que rinde sincero homenaje a su propia carrera, a sus raíces más íntimas y familiares, a su vocación trasfronteriza: “Serrat me acerca a mi infancia y orígenes. A aquellos días en que mi madre ponía una casete suya y yo la veía cantar con todo el alma contagiándote el amor por la canción popular. Es parte indispensable de mi crecimiento musical hasta llegar a ser quien soy a día de hoy. Serrat es un referente. Un artista local con una proyección internacional sin complejos que desde el Mediterráneo en el que yo también nací mantiene una relación con Latinoamérica con la que me identifico totalmente”.

Pero es que además “Cantares” no llega solo a esta celebración del trigésimo aniversario de El Toubab sobre las tablas de la música como elección del camino, le acompaña el lanzamiento del documental El Toubab. Confiesan que he vividodirigido por Agnès Olivé Benet, realizadora con la que ya ha trabajado en ocasiones anteriores, con guion de Agnès y el propio Toubab, donde se acomete un valioso documento visual en el que vislumbrar la vida, obra, pensamiento y sentimiento de El Toubab a través de diversas voces que lo han tratado y saben bien la noble madera de la que está hecho. 

Así, a través de la vivencias, recuerdos, reflexiones y confesiones de Rosendo Mercado, El Drogas, Javi Chispes de Maniática, Kutxi Romero, Ramiro de Leño, Fernando Madina de Reincidentes, Andreu Buenafuente, sus compañeros en otros proyectos y hasta casi medio centenar de participantes, conoceremos la biografía de aquel muchacho de Reus que arrancó como bajista y militante del rock urbano en Presidents —época en la que comenzó su relación fundamental con el ya fallecido Toni Urbano de Leño— para abrir mente, corazón y sonido, aún a las cuatro cuerdas, en La Voz de los Nadie —de cuando data su primer e iniciático viaje a Senegal, con la asimilación de la música étnica y el aprendizaje de la fusión mestiza—, para desembocar en la carrera de El Toubab, el nombre artístico (que significa hombre blanco en dialecto senegalés) elegido por Jaume Blanc para continuar su viaje sin retorno al corazón del mundo y de sí mismo, recorriendo, con ese arma cargada de esperanza que puede llegar a ser una guitarra cuando se entiende a lo Woody Guthrie, las calles de Berlín y Montreal, de París y Lima, de Londres y Dakar,  de Bogotá y Atlanta, de Buenos Aires y Barcelona… Un documental que nos muestra y demuestra que la locomotora Toubab sigue marcha, latiendo inasequible al desaliento, en pos de la siguiente estación, haciendo camino al andar.

 Kike Babas y Kike Turrón. Madrid, 2021.

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